Nuestros orígenes

El término “Brunete” deriva de la palabra “bruneta”, con la que se denominaba antiguamente a un tipo de paño oscuro, relacionado con la actividad ganadera de la región.

Aunque no disponemos de datos exactos de sus orígenes y fundación, Brunete cuenta con muchos siglos de vida. Se cree que ya existía en el siglo XV, bajo los dominios de Andrés Cabrera y Beatriz de Bobadilla, a quienes los Reyes Católicos les concedieron la villa.

En la Edad Moderna fue una villa señorial bajo la jurisdicción de los Condes de Chinchón, a quienes Carlos V otorgó el título y la villa.

Ya, en el siglo XX, Brunete padeció especialmente el azote de la Guerra Civil, quedando prácticamente destruido. Posteriormente, a través de Regiones Devastadas, se logró restaurar la mayor parte de su arquitectura. El paisaje paisaje urbanístico y la ordenación territorial de Brunete han crecido de forma sostenible y ordenada, adecuando las dotaciones de servicios (como parques, consultorio médico, colegios, instituto, polideportivo, biblioteca, piscina cubierta, Centro Cultural, Casa de la Juventud, Casa de Mayores, etc.), a las necesidades reales de su creciente población.